Otro de los crustáceos decápodos braquiuros protagonistas de la cocina gallega es el buey de mar. De caparazón ovalado, liso, de color castaño-rojizo y más ancho que largo, los ejemplares grandes de quince años de edad pueden llegar a los 5 kilogramos y a los 30 centímetros de ancho por 20 de largo. Sus patas son de color negro en las puntas y su primer par son unas pinzas fuertes. El sexo del buey de mar se puede conocer observando los segmentos que forman su abdomen; será una hembra si tiene siete segmentos y estaremos ante un macho si son cinco los segmentos que lo forman. De hábitos nocturnos, se desplaza caminando sobre el fondo; no sabe nadar. Su alimentación se basas en peces pequeños, bivalvos, equinodermos y crustáceos pequeños.

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