Seguro que al ir a la playa has podido ver alguna vez erizos de mar. Se encuentran en prácticamente todas partes del mundo. Sin embargo, son pocas las personas que se atreven con su delicioso sabor a mar. Su mejor momento es enero, nada más empezar el año. Se puede comer tanto crudo como ligeramente cocinado. ¿Lo has probado

¿Qué son los erizos de mar?

A los erizos también se les conoce bajo otros nombres como oricios, ourizos, garoinas o garotas; aunque normalmente se les conoce bajo el nombre de equinoideos. Existen cerca de mil especies diferentes, y pertenecen a la familia de los equinodermos (animales marinos que tienen simetría pentarradial, por lo que no se distingue la cabeza del resto del cuerpo).

Su forma es de globo más o menos achatado, y tiene el cuerpo completamente cubierto de púas de diferentes grosores y longitudes. Su color puede variar del negro, al pardo, púrpura o verdoso, según la especie y la edad. Su tamaño suele rondar los 5-10cm de diámetro.

Tiene un caparazón formado por placas calcáreas unidas, donde descansan sus púas móviles y, en algunos casos, venenosas.

En la cocina

La parte comestible del erizo la encontramos en el interior del caparazón. Tienen cinco masas glandulares distribuidas en forma radial (las gónadas, llamadas “yemas”). Tienen forma alargada y son de un color anaranjado. En el caso de los erizos, estas gónadas son semejantes a una lengua, tanto en forma como en textura irregular. Son muy carnosas, delicadas y cremosas, con un sabor yodado de gran intensidad, con algo de dulce.

Este manjar debe consumirse al momento de abrir el animal, ya que es cuando más frescas están. Se pueden degustar directamente en crudo (en Japón es muy utilizado de esta forma).

Si todavía no has probado los erizos, lo único que tienes que hacer es pasarte por nuestro restaurante y disfrutar de su maravilloso sabor. Estamos seguros de que te encantará.