Cuando se trata del pescado y del marisco, hay productos que son verdaderas joyas gastronómicas y eso es algo que en nuestro restaurante, por las piezas frescas y de calidad que recibimos, sabemos bien. Una de ellas son las vieiras, unos moluscos primos de las ostras y las almejas caracterizados por un sabor más que exquisito. Muchos platos gourmet cuentan con ellas, pero ¿qué sabéis de su relación con Venus, la diosa romana del amor?

Venus y la vieira

Como ocurre con muchas otras cosas, el nombre de la vieira es el motivo de la relación entre este molusco y la diosa, también conocida como Afrodita en su forma griega. La vieira recibió su nombre gracias al parecido que puede verse entre ella y el órgano sexual femenino. Como seguro que habréis observado, está compuesta por dos conchas, una de ellas plana y de color rojo, mientras que la otra es más cóncava, ondulada y de tono más pálido; ésta es la que más sobresale debido a su mayor tamaño aunque no sea en exceso.

Lo que nosotros nos comemos de la vieira es, en realidad, el abductor del molusco, que es el que permite que las conchas se abran y se cierren. Gracias a ese movimiento, las vieiras pueden nadar y desplazarse por el agua sin problema.

Dos tipos de vieiras

Por otra parte, y una vez visto el origen de su nombre, también es interesante destacar que las vieiras pueden ser de dos tipos: las mediterráneas y las atlánticas. En el caso de las primeras, podemos encontrar que midan hasta 8 o 10 centímetros; las segundas, por su parte, pueden alcanzar hasta los 15 centímetros. Éstas son las que gozan de un mayor prestigio hoy en día, por lo que son las más frecuentes.

La recolección sólo puede llevarse a cabo en invierno y, para que los moluscos sean aceptados por las normativas y puedan ponerse a la venta, tienen que ser como mínimo, de 11 centímetros.