Los mejillones forman comunidades más o menos numerosas en las rocas de zonas de marea o por debajo de ésta en sitios con poco fondo. Los mejillones de roca no se comercializan directamente sino que son recogidos para después cultivarlos en bateas, en donde las condiciones son menos cambiantes y ese hecho hace que el mejillón engorde y crezca más rápido. El cultivo en batea se practica en Galicia desde el año 1946 y actualmente es la primera productora de mejillones cultivados en todo el mundo. Los mejillones se fijan a cuerdas que caen de las bateas después de ser recogidos de las rocas o de un colector que suele colocarse debajo de las bateas. Cuando han crecido se cambian de cuerda para darles más espacio y así favorecer su mayor desarrollo.

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