Desde tiempos remotos, las ostras han sido el más apreciado de los moluscos; ya los romanos practicaron la ostricultura y eran amantes de este excepcional producto. Aunque forman parte de recetas, la mejor manera de consumirlas es al natural: recién abiertas y vivas. Para abrirlas es necesaria cierta práctica y un cuchillo ostrero, corto y ancho. El cuchillo se introduce entre las valvas cerna de la charnela para cortar el músculo aductor y así poder abrirlas. Tradicionalmente se han consumido en los meses de septiembre a abril pero en la actualidad se pueden degustar en cualquier época del año ya que proceden de cultivos, aunque algunos expertos siguen prefiriendo las de los meses con erre. Deben ser húmedas al tacto y pesar a la hora de comprarlas, además deben estar bien cerradas y sonar sordo si se chocan entre sí.