Hay una gran diferencia entre la oferta y la demanda de percebes en los mercados, lo que hace que se puedan encontrar variedades de percebes diferentes al gallego, todas ellas de menor calidad. Los percebes procedentes de Inglaterra, Francia o Portugal son muy difíciles de diferenciar, aunque por suerte no suelen estar presentes en los mercado gallegos. El percebe canadiense se diferencia de gallego en la uña: más roma y con al menos 38 placas frente a las no más de 25 del percebe gallego. El percebe marroquí suele tener la piel más clara y ser más alargado y estrecho que el gallego, pero no siempre es así, por lo que la manera de distinguirlos es observando los restos de la roca a la que estuvieron fijados: granítica y dura en el caso de los gallegos y más blanda y arenosa en el caso de los percebes de Marruecos.

En O Recanto se puede encontrar en auténtico percebe gallego.