Uno de los animales más ancestrales de cuantos se conocen, no habiendo evolucionado prácticamente en 500 millones de años es la lamprea. De forma cilíndrica, su cuerpo es muy resbaladizo ya que carece de escamas. No tienen mandíbula y cuentas con círculos concéntricos de dientes y un lengua córnea. Se alimentan chupando las sangre de peces después de fijarse a ellos como una ventosa con sus dientes y actuando como émbolo la lengua córnea con la que están dotadas. Nacen en los ríos y cuando dejan de ser larvas se dirigen al mar a vivir, hasta que retornan al río a desovar y después de esto mueren. Prueba la lamprea a la bordalesa en O Recanto.