Las ostras que se puede encontrar en el mercado en la actualidad proceden de cultivos, principalmente de bateas, puesto que los bancos naturales se encuentran agotados pese a ser muy numerosos. 

Proceden generalmente de países como Francia, Grecia, Italia o Turquía. En las bateas gallegas son engordadas: permanecen en colectores hasta que alcanzan 1 ó 2 centímetros, momento en que pasan a parque de semillas o bandejas. Cuando las ostras miden 5 centímetros se pegan con cemento a unas cuerdas; cada cuerda alberga entre 100 y 200 ostras. 

Algunos ejemplares que han caído de las bateas se encuentran en el fondo de la rías. Estas ostras pueden llegar a los 15 centímetros y medio kilogramo de peso, y algunos restaurantes próximos las comercializan.