Os queremos hablar hoy de un pequeño crustáceo desconocido para muchísima gente (incluso para los gallegos) y que se llama “santiaguiño” (Scyllarus artctus). Éste pequeño marisco mide entre 5 y 14 cm de largo como máximo y vive entre las rocas de los fondos marinos desde los 3 -4 metros hasta más de 50 metros de profundidad, principalmente sobre fondos rocosos y lodosos. Tiene dos pares de antenas muy anchas y planas que utiliza como pequeñas palas para levantar arena y remover algunas rocas, así como capturar otros animales como pequeños moluscos o carroña para alimentarse.

Como curiosidad hay que mencionar que tiene diez patas y los machos no poseen pinzas, sólo las hembras cuentan con estos apéndices.

Aunque su forma nos puede recordar a otros mariscos como la cigala o el langostino, el santiaguiño es mucho más ancho y aplanado, con un caparazón muy fuerte y robusto.

Se trata de un animal nocturno que durante el día se oculta formando grupos en zonas oscuras y entre rocas. Se alimenta fundamentalmente de organismos muertos, aunque también come, esporádicamente, pequeños moluscos que se encuentra en su camino.

Su hábitat está distribuido en el mar Mediterráneo y el mar Negro, así como en el Atlántico oriental, desde las costas del sur de las islas británicas hasta las islas Azores, Madeira y Canarias.

¿Por qué ese nombre?

Este crustáceo, una vez que está cocido, tiene unas claras protuberancias que asoman en el dorso de su caparazón que muestran una similitud enorme con la Cruz de Santiago (símbolo del Apóstol Santiago).

Su color (antes de cocer) es pardo y no se distingue con facilidad la forma de cruz que le da su nombre.

Si nunca has probado este manjar de la naturaleza, lo único que tienes que hacer es pasarte por nuestro restaurante y disfrutar de su maravilloso sabor. ¡Te encantará!