Corría el año 2002 cuando abrimos nuestro restaurante O´Recanto. Lo hicimos con cuidado y mucho mimo, sin olvidarnos de hacerle su maravillosa terraza al aire libre. En ella, nuestros clientes podrían disfrutar del aire fresco o, en invierno, con la terraza cerrada, de un lugar con vistas a la calle.

Aunque parezca mentira las terrazas de los bares y restaurantes no son tan antiguas como imaginamos. Esta costumbre de sacar las mesas a la calle surgió en Francia, aunque rápidamente se extendió por el resto de Europa, teniendo en España una gran acogida debido al temperamento de su gente y al buen clima.

Las primeras terrazas de Madrid surgieron en la década de 1870, en el Pasaje de Matheu, que une la calle Espoz y Mina y la calle Victoria. Esta zona era famosa y solía frecuentarse mucho gracias a su gran cantidad de bares donde la gente podía acudir a comer y beber.

No es de extrañar que, viniendo la tradición de Francia, fueran unos franceses los primeros en instalar mesas y sillas en la calle. Conocidos bajo los nombres de “Café de París” y “Café de Francia”, estos lugares fueron los iniciadores de las ahora tan conocidas y tan nuestras terrazas en la calle. Fue aquí donde los madrileños comenzaron a disfrutar de sus consumiciones al aire libre.

Sacar las mesas a la calle fue posible gracias al enorme solar que tenían por delante dichos cafés. Se trataba de un solar donde anteriormente había estado el convento de los Mínimos de la Victoria, desaparecido durante la desamortización de Mendizábal en el año 1836. Fue en ese lugar donde Manuel Matheu construyó un pequeño bulevar con edificios al más puro estilo parisino (de ahí que los franceses se sintieran como en su tierra natal).

Hoy en día tenemos la suerte de contar con terrazas allá por donde vayamos. Disfrutar de unas frescas bebidas acompañadas por unas tapas se ha convertido en una experiencia al alcance de todos. Y tú, ¿todavía no te has pasado por la nuestra?